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Los prelados han publicado una carta en la que se adhieren a los movimientos ‘abolicionistas’, esto es, a aquéllos que quieren acabar con la lacra del aborto. Polonia es uno de los países europeos con una ley de aborto más restrictiva; es decir, más favorable al derecho a la vida del no nacido. En este país centroeuropeo, sólo se puede acabar con la existencia del feto en tres casos muy concretos: violación, severas malformaciones o discapacidades, y riesgo serio para la salud física y la vida de la progenitora.

Aun así, cada vez es mayor el número de polacos que percibe esto como insuficiente y que aboga, en consecuencia, por una total prohibición del aborto. No en vano, hace trece meses se desestimó en el Parlamento polaco un proyecto de ley que, impulsado por el Gobierno de Ley y Justicia, habría supuesto una casi total ilegalización de la eufemísticamente llamada ‘interrupción voluntaria del embarazo’.

En este contexto, los obispos polacos han publicado una carta en la que se adhieren a los movimientos ‘abolicionistas’, esto es, a aquéllos que quieren acabar con la lacra del aborto. Una epístola que parte de la premisa de que todos los seres humanos, también los enfermos, tienen derecho a la vida: ‘El derecho a vivir es un derecho fundamental en todo ser humano. Todo ser humano tiene derecho a vivir, incluso los niños enfermos. Debemos proteger especialmente el derecho del niño indefenso que se halla en el vientre de su madre’.

Con afán de persuadir a los más escépticos, los prelados polacos se han apoyado en las investigaciones científicas, que ya han demostrado que la vida humana comienza con la concepción: ‘El hecho de que en el momento de la concepción ya haya un ser humano en existencia es indiscutible atendiendo a la ciencia moderna. Proteger las vidas de los no nacidos no es sólo una cuestión de fe o de religión, sino también una de las principales misiones de todo ser humano’, reza el inequívoco comunicado.

En su epístola, la Conferencia Episcopal Polaca se posiciona, sin medias tintas y complejos, con la plataforma ‘Stop aborto’, cuyo principal propósito es conseguir que el Estado brinde mayor protección a los niños en el vientre materno: ‘La Conferencia Episcopal Polaca impele a todo el mundo a secundar la iniciativa legislativa ‘Stop aborto’, que persigue una mayor protección del derecho a la vida del no nacido. Éste es un importante paso para defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural’.

En esta línea, la misiva concluye con la reivindicación de la adopción frente al aborto.

‘Queremos a Dios’

La nación polaca, mayoritariamente contraria al aborto, se ha mantenido ajena a la delicuescente deriva de otros países europeos. Un hecho que queda demostrado, por ejemplo, en la multitudinaria manifestación que tuvo lugar en las calles de Varsovia este fin de semana. Convocada bajo el lema ‘Queremos a Dios’, la concentración, en la que participaron más de 100.000 personas, conmemoraba la independencia de Polonia.

Durante aquella jornada, en la que se pretendía recordar que Polonia es ‘el bastión de la fe y la religiosidad’, las avenidas de la capital centroeuropea se llenaron de pancartas con cáusticas críticas a la Unión Europea y con mensajes contrarios a la islamización del Viejo Continente.