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El Sínodo de la Amazonía servirá como 'campo de pruebas' para innovaciones radicales en la Iglesia, como la abolición del celibato sacerdotal y la introducción de nuevos 'papeles pastorales' para mujeres, es la interpretación que hace la mayoría de los medios de su documento preparatorio.

Recientemente la Santa Sede publico el documento que da el pistoletazo de salida al Sínodo de la Amazonía, un encuentro en el que Su Santidad ha puesto una evidente ilusión y considerable esfuerzo, quizá desproporcionado dalo lo exiguo de la población a la que afecta. Aunque enorme en área, la zona está muy escasamente poblada.

El Sínodo de la Amazonía, un experimento

En el momento de su anuncio, no pocos comentaristas apuntaron que lo que se presenta como núcleo -la evangelización de los nativos- es, en realidad, pretexto, y que su transcendencia para la Iglesia estriba en que servirá de ‘laboratorio’ para una innovación eclesial que lleva décadas proponiéndose desde los sectores más progresistas.

Y, de hecho, aunque el documento inicial no es en ningún momento explícito en este sentido, la prensa secular de todo el mundo, los grandes medios, lo dan por hecho:

Europa Press: ‘El Vaticano afirma que “es urgente evaluar y replantear los ministerios” pensados para mujeres en la Amazonía’

Reuters: ‘Documento vaticano sugiere papel para sacerdotes casados y mujeres en el Amazonas’

Associated Press: ‘Vaticano pide ideas “valientes” para combatir falta de curas’. En este caso, hay que entrar en el texto para descubrir de qué ‘valentía’ estamos hablando: “La Santa Sede alienta el debate sobre si hombres casados de probada virtud -los llamados viri probati- pueden oficiar la misa cuando hay escasos sacerdotes”.

CNN (en español): ‘Vaticano propondría incluir a mujeres y hombres casados en roles sacerdotales’.

La ordenación de hombres casados

Lo dijimos: La “Iglesia con rostro amazónico” pasa por la ordenación de hombres casados.

El documento no hace más que referirse a ideas ‘valientes’, a una ‘acción ministerial inclusiva’ y vaguedades por el estilo, pero quienes organizan y preparan el sínodo han hablado con mayor claridad, por lo que podemos descartar que estas ‘ideas valientes’ se refieran a establecer el tipo de órdenes y congregaciones que están fomentando un mayor número de vocaciones sacerdotales en todo el mundo, como la -ahora defenestrada- Fraternidad de los Santos Apóstoles de Bélgica.

Es el caso de uno de los principales organizadores de la reunión, Erwin Kräutler, Obispo Emérito de la Prelatura Territorial de Xingu, en el estado brasileño de Pará. Kräutler ha dejado muy claro que las reformas a las que vagamente se refiere el documento incluyen los sacerdotes casados y no descarta el sacerdocio femenino.

“No hay nada imposible”, sugiere el obispo Kräutler

Kräutler, cuya mano disciernen mucho tras la encíclica ecológioca Laudato Sì y que ha participado en la redacción del documento preparatorio del sínodo, ha sugerido ya en el pasado la posibilidad de ordenación de mujeres.

En una entrevista concedida en 2016, Kräutler aseguró que la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis de 1994, que descarta el sacerdocio femenino y cita el Cardenal Luis Ladaria para insistir sobre esta prohibición ‘in aeternum’, “no es un dogma no tiene siquiera el peso de una encíclica”.

Y preguntado sobre la posibilidad de que se emprenda una revisión de este texto magisterial, el obispo se limitó a responder: “¡Aquí no hay nada imposible!”