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Rodríguez Almenar argumentó con pruebas históricas y arqueológicas que el San Cáliz que se encuentra en Valencia desde 1437, muy probablemente es el que utilizó Jesús en la Última Cena.

El presidente del Centro Español de Sindonología recordó que, en los años 50, el obispo de Valencia le pidió a Antonio Beltrán, catedrático de arqueología de la Universidad de Zaragoza, que hiciera un estudio en profundidad del Grial, quien lo desmontó y descubrió tres partes. La primera contiene un grial que es un tipo de copa se utilizaba en tiempo de Jesús.

“Yo he tenido en la mano este Grial y está hecho por un experto orfebre. Beltrán ponía la mano en el fuego de que este Cáliz podría haber estado en la mesa de la Última Cena de Señor”, señala Rodríguez Almenar.

El experto relató la historia de este Cáliz desde el año 44 D.C hasta nuestros días. “¿Quién puede creer que los apóstoles no iban a guardar este Cáliz, con el significado que tenía? ¿Es posible que el Cáliz no se conservara, cuando la Eucaristía era esencial para los cristianos? En los Hechos de los Apóstoles se indica que los discípulos seguían utilizando el cenáculo”, apunta.

El presidente del Centro de Sindonología explica que la tradición afirma que san Marcos, el hijo del dueño donde se celebró la Última Cena, acompañó a san Pedro a Roma y se llevó el Grial, que era de su familia.

“Existe un documento que dice que el Cáliz de la Última Cena estaba en Roma en el siglo II y el Canon romano de la misa en latín, señala en la consagración, que el Cáliz que se utiliza es el del Señor”, explica.

Posteriormente, cuando el Imperio Romano estaba quebrado, el emperador quiso sufragar los gastos con los tesoros de la Iglesia. Por eso, asesinó en las catacumbas al Papa Sixto II y martirizó a san Lorenzo que era el diácono del Papa que custodiaba el Cáliz y se encargaba de los donativos.

Almenar afirma que existe un documento que indica que San Lorenzo puso a salvo el Cáliz a un paisano español para que se lo llevara a sus padres en Huesca en el año 258, donde permaneció hasta el 711.

“Con la invasión musulmana y la persecución, los cristianos se llevaban a las montañas las reliquias. Una de estas zonas era San Juan de la Peña, el último refugio de los cristianos viejos durante la invasión musulmana. Está demostrado que el Cáliz de San Juan es el modelo que inspiró las leyendas medievales y que fue custodiado por los Reyes cristianos de Aragón y Castilla”.

Explica que los reinos católicos fueron los que añadieron un píe con piedras preciosas al Grial. “Algunos se preguntan que no puede ser el verdadero porque Jesús era pobre. Sin embargo, hay que indicar que en la Edad Media cualquier reliquia era conservada con joyas. Los reyes de Aragón lo conservaron y colocaron 26 piedras preciosas”.

A lo largo de la historia, muchos han buscado el Grial, como Napoleón o Hitler que se presentó en Montserrat.

En el viaje apostólico del Papa Juan Pablo II a Valencia en 1982, besó a conciencia el Santo Cáliz y preguntó si se podía usar. “Fue el primer Papa en celebrar la misa con el Cáliz de la Última Cena”, asegura el experto.

En 2006, cuando Benedicto XVI viajó a Valencia, no se creyó al principio que era el Santo Cáliz, pero luego le ofrecieron celebrar con él, y respondió: “No osaré”. Finalmente, lo utilizó en la Misa de la Jornada Mundial de las Familias.

“La tradición que relaciona el Santo Cáliz de Valencia con la Última Cena es coherente desde el punto de vista lógico e histórico. Ningún otro supuesto Grial tiene las más mínimas credenciales que le conviertan en competidor del de Valencia”, asegura Jorge Manuel Rodríguez Almenar.