esnlenfrdeitpl

Según un informe de un sacerdote anónimo de la región de Hebei, China, autoridades han contactado a diferentes parroquias para ordenarles la instalación de anuncios en que se prohíbe la entrada de menores de edad en las edificaciones religiosas, junto con la amenaza de suspender el uso de los templos si la orden no es acatada. La prohibición hace parte de la implementación de las nuevas regulaciones sobre temas religiosos que entraron en vigor el pasado 1 de febrero.

Un comentador citado por la agencia UCANews criticó la medida que hace que "las edificaciones religiosas sean el tercer tipo de lugares, después de los clubes nocturnos y los bares de internet, donde los menores no pueden ingresar por orden de las autoridades". La información fue ratificada por varios creyentes que pudieron ver los anuncios en varias iglesias de Xinjiang.

En teoría, la prohibición no sería legal de acuerdo a las normas de China que reconocen la libertad de religión y prohíben la discriminación de los menores debido a su credo. "Cuando los menores entran a los bares de Internet, el gobierno y la policía hacen la vista gorda", denunció el comentador. "Sin embargo, se están volviendo muy estrictos al prohibir que los menores ingresen a lugares religiosos. Es ridículo".

Un sacerdote de la región de Henan indicó a UCANews que las nuevas regulaciones pueden aplicarse de manera distinta en las diferentes localidades y que él, en particular, adelanta conversaciones con la Administración Estatal de Asuntos Religiosos para tratar de proteger su rango de acción pastoral y el bienestar de sus fieles y colaboradores.

"Todos los lugares religiosos deben ser registrados, no se pueden desarrollar actividades religiosas fuera de esos lugares", comentó, "los sacerdotes no registrados tienen prohibido celebrar liturgias religiosas y los miembros del partido y los menores tienen prohibido entrar en un templo. El espacio vital para la Iglesia se hace cada vez menor".

Fuentes de la Iglesia subterránea indicaron que las celebraciones clandestinas tendrán que realizarse de forma absolutamente discreta, de forma que las autoridades ni siquiera tengan noticia de ellas. "Algunos pueden decir que si las relaciones entre la Iglesia y los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley son buenas, la Iglesia puede recibir un trato indulgente", declaró un sacerdote.

"Pero esto solo es engañarse a uno mismo. Cuando el gobierno central requiera una aplicación estricta, los funcionarios locales la harán cumplir de manera más estricta".