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En el ataque a Bangassou, en el sureste de la República Centro-africana, han muerto 26 personas a manos de unos cien anti-Balaka, según el balance presentado por la ONU. Pero según la Cruz Roja Centro-africana la cifra podría ser mayor, por lo menos 150 muertes.

Los anti-Balaka irrumpieron en Tokoyo, el distrito predominantemente musulmán de la ciudad. El cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui y Su Exc. Mons. Juan José Aguirre Muñoz, Obispo de Bangassou, intervinieron para permitir que un millar de musulmanes que se habían refugiado en la mezquita local saliesen del lugar de culto, haciendo ellos mismos de escudo humano para protegerlos.

Durante la evacuación algunos disparos de armas de fuego alcanzaron al imán de la mezquita, que estaba junto a Mons. Aguirre, provocando su muerte. Gracias a la intervención de los “cascos azules” portugueses de la Misión de la ONU en Centro-áfrica (minusca), los desplazados pudieron salir de la mezquita y ser trasladados a la catedral y al seminario local.