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Un informe de 2015 del Centro de Investigación Pew encontró que estas congregaciones, una vez un pilar de la religión estadounidense, se están reduciendo en alrededor de 1 millón de miembros anualmente.

8/01/17

Las comunidades eclesiales protestantes principales están en problemas: Un informe de 2015 del Centro de Investigación Pew cuyos hallazgos fueron publicados por The Washington Post encontró que estas congregaciones, una vez un pilar de la religión estadounidense, se están reduciendo en alrededor de 1 millón de miembros anualmente.

Frente a este inquietante desarrollo, los miembros del clero han hecho varios esfuerzos para revivir la asistencia a la iglesia. Fue hace casi 20 años que John Shelby Spong, obispo episcopal de Estados Unidos publicó su libro “¿Por qué el cristianismo debe cambiar o morir?” que pretendía ser un antídoto a la crisis de la disminución de las principales comunidades eclesiales. Spong, como teólogo liberal sostenía la tesis de que las congregaciones crecerían si se “modernizaban” y transformaban junto con los tiempos cambiantes.

Las tesis de Spong se popularizaron entre muchos de los más prominentes líderes protestantes pertenecientes a las iglesias Metodista, Evangélica Luterana, Presbiteriana (USA) y Episcopal. El trabajo de Spong también ganó el favor de los académicos.

Karen L. King de la “Harvard Divinity School” llegó a alabar el trabajo de Spong en una reseña del libro en donde afirmó que “debería ser de lectura obligatoria para todos los interesados en enfrentar los desafíos intelectuales y espirituales de la vida religiosa a finales del siglo XX”.

El profesor de divinidad de Harvard y teólogo liberal Harvey Cox dijo que “el trabajo del obispo Spong es un logro significativo”, y, de hecho, el propio Cox hace mucho tiempo reflexionó sobre la tarea de cambiar el cristianismo para satisfacer las necesidades del “mundo moderno”.

De esta manera la teología liberal fue infectando el protestantismo mientras fue predicada durante décadas en los principales seminarios protestantes y a la vez predicada desde sus más importantes púlpitos. Su permanente “atractivo” para los miembros del clero es que le da una “respetabilidad intelectual” a las ideas religiosas que, en la superficie, podrían parecer inverosímiles para el público moderno.

Las consecuencias…

Pero el giro liberal en las comunidades eclesiales principales no parece haber resuelto su problema de declive.

Durante los últimos cinco años, el autor de la investigación realizó un estudio sobre 22 congregaciones protestantes en la provincia de Ontario. Compararon aquellas en la muestra que estaban creciendo con aquellas que estaban disminuyendo. Después de analizar estadísticamente las respuestas llegaron al descubrimiento que podría parecer contraintuitivo:

La teología conservadora protestante, con su visión más apegada a la historicidad y literalidad de la Biblia resultó ser un predictor significativo del crecimiento de la iglesia mientras la teología liberal conduce inequívocamente a disminución. Los resultados se publicaron en la revista “Review of Religious Research”.

La investigación encontró —por ejemplo— que el 93% de los miembros del clero y 83% de los fieles de las comunidades eclesiales en crecimiento están de acuerdo con la declaración de que “Jesús resucitó de entre los muertos con un cuerpo de carne y hueso real dejando atrás la tumba vacía”. Sin embargo, sólo el 56% de los miembros del clero de comunidades en declive están de acuerdo con esta afirmación.

En la comunidades eclesiales conservadoras también el 90% de sus fieles están de acuerdo en que “Dios realiza milagros en respuesta a las oraciones”, en comparación con un escaso 44% de los miembros del clero de comunidades eclesiales en declive.

Otro ejemplo se observa también a su actitud respecto a la evangelización. Debido a su actitud conservadora, los miembros del clero conservador que formaron parte del estudio tomaron el mandamiento de Jesús de “ir a hacer discípulos” literalmente. Por lo tanto, todos ellos sostuvieron la convicción de que es “muy importante animar a los no cristianos a convertirse en cristianos”, y por lo tanto esforzarse por la conversión de los no cristianos.

A la inversa, debido a sus inclinaciones liberales, la mitad de los miembros del clero en las comunidades eclesiales en declive tenían la convicción opuesta, viendo el “proselitismo” sólo en sentido negativo y creyendo que no es necesario convertir a los no cristianos. Algunos de ellos sintieron, por ejemplo, que “promocionar” su religión fuera de su comunidad de fe inmediata es “culturalmente insensible” o una “falta de respeto”.

El autor del estudio paradójicamente concluye que cuando se trata de crecimiento en las comunidades eclesiales protestantes, Spong y otros teólogos liberales tienen razón al afirmar que el cristianismo debe cambiar o morir, pero que sólo se han equivocado en la dirección.