La eutanasia fue aprobada el miércoles por la Asamblea del Constituyente. Esta propuesta, que fue empujada por Jesús Ortega, del Partido de la Revolución Democrática, confirma el título que a pulso se ha ganado esta entidad a lo largo de los últimos años: “CIUDAD ASESINA”. A continuación exponemos de manera sencilla cuál es la postura de la Iglesia Católica con relación a la eutanasia.

¿Qué es la vida?

La Sagrada Escritura es clara al señalar que la vida es un don de Dios y sólo Él tiene poder para darla y quitarla. Bajo esta idea, toda persona, institución o gobierno deben hacer todo lo posible para ayudar a conservar la vida propia y la de los demás. Por consecuencia, no es posible que ninguna persona, institución o gobierno considere que tiene derecho a quitar la vida de otra persona. ¿Qué sería de la humanidad si alguien se atreviera a decir quién debe vivir y quién no?

¿Cuándo termina la vida?

Hoy en día se considera que la persona ha muerto cuando se le declara muerte cerebral. Cuando esto ocurre, aunque los órganos del cuerpo se conserven funcionando, se considera que la persona ha muerto. En estos casos, resulta apropiada la donación de órganos para ayudar a que otros continúen viviendo. Pero mientras el cerebro siga funcionando se considera que la persona se mantiene viva aunque haya perdido motricidad (movimiento), sensibilidad, conciencia (aparentemente), y capacidad de comunicación. La Iglesia pide que se hagan todos los esfuerzos posibles para ayudar a que la persona se mantenga con vida.

¿Y el dolor?

Actualmente ha influido en las decisiones para conservar o quitar la vida, el tema del dolor y el sufrimiento. Parece que con dolor no vale la pena vivir. Esto refleja el pensamiento de una sociedad en la que sólo es bien visto el confort y el placer; en la que el dolor o el sufrimiento parecen no tener lugar. Ante el pensamiento anterior, muchas personas consideran que la vida no tiene sentido cuando hay dolor o sufrimiento; sin embargo ¿cuál sería la medida del dolor? ¿hasta dónde se podría o tendría que soportar? ¿qué duele más, el dolor físico o el dolor moral? En este sentido, la Sagrada Escritura y la Iglesia enseñan que el dolor y el sufrimiento son parte de la vida misma y pueden tener un sentido redentor.

Un asesinato

Si la ciencia dictamina que una persona está viva y deja de suminístrale la ayuda necesaria para que continúe viviendo, en el fondo se está cometiendo el delito de asesinato, aunque lo disfrace de “no se está matando, sino dejando morir a la persona”. Esto sería comparable a dejar morir de hambre a un bebé que aún no es suficiente para obtener el alimento por sí mismo, y luego aducir que no se le mató, sino que el pequeñito murió por su culpa o deseo. Resulta inconcebible, y a todas luces inmoral, que el Constituyente haya convertido en derecho lo que en realidad es un delito.