Santa Marta es la ciudad más antigua de Colombia: Es el primer asentamiento español en el país andino. Capital del departamento del Magdalena, se ubica en la bahía del mismo nombre, y esto porque, aunque fundada en 1525 por Rodrigo de Bastidas, el mismo conquistador ya había recorrido sus costas entre 1500 y 1502, y muy probablemente en esos viajes le había puesto el nombre de Santa Marta a la bella bahía. Lo cierto es que antes de la fundación de la ciudad, a esas tierras ya se las conocía por el nombre de la hermana de la Magdalena.

Pero además, la fundación de la ciudad se hizo el 29 de julio de 1525, día de Santa Marta. A Santa Marta también está consagrada la Catedral, considerada la madre de todas las catedrales de Suramérica. ‘OmniumColombianaeDiatonisEcclesiarum Mater', se lee en el pórtico de la entrada: Madre de todas las iglesias de Colombia. Pero como fue a través de Santa Marta que entro la fe a este subcontinente, ella puede ser considerada madre de la fe de esos pueblos.

De hecho Santa Marta es la primera jurisdicción eclesiástica de América del Sur, pero antes que la iglesia de esta jurisdicción se comenzaron a construir las iglesias de Santo Domingo. Preside el altar mayor una imagen de Santa Marta, preciosa. Hay otra de la misma santa guardada en la Catedral, que sale en procesión el Viernes Santo, de madera policromada, a la que la piedad popular le puso el nombre de "la cachaca", pues tiene las mejillas sonrojadas como los ‘cachacos', los habitantes del interior de Colombia.

Realmente, la construcción actual data del siglo XVIII; entretanto junto a Rodrigo de Bastidas llegaron dos religiosos mercedarios que rápido construyeron rápidamente una capillita con los pobres materiales disponibles, capillita que después daría origen a la catedral. Entre esas primeras construcciones y el edificio actual, mediaron incendios, ataques de piratas (se afirma que entre 1543 y 1712 hubo 20 ataques de piratas ingleses, franceses y holandeses), y un terremoto. Hasta que en el año 1766, siendo obispo de la ciudad Mons. Nicolás Martínez Malo, y gobernador Andrés Pérez, se comenzó a construir la sede episcopal alejada del mar para evitar un ataque frontal de piratas, y con ello que perdurara más en el tiempo.

No fue esta catedral construida como fortaleza, como si lo fue la de Santo Domingo en Cartagena de Indias, que si se halla a tiro de cañón. Cuando la iglesia matriz de Santa Marta se encontraba cerca a la costa, sus torres estaban salpicadas de cañones... Pero es esta, la actual Catedral en estilo neoclásico, la que ya teme menos a los buques piratas, la que llega hasta nuestros días, albergando en su seno los restos de aquel que comenzó su historia, Don Rodrigo de Bastidas.