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En la JMJ de Toronto, en 2002, el joven Alexander Ceballo llevó la Cruz de los Jóvenes, un hecho que marcó su vocación al sacerdocio. Ahora la espera con ilusión en Holguín. Hace 525 años, la cruz de Cristo pisó por primera vez Cuba. Fue en Cayo Bariay, donde la Loma de la Cruz recuerda el lugar donde desembarcó Cristóbal Colón en 1492 después de haber descubierto las islas Bahamas y La Española –Santo Domingo–. Este miércoles, la cruz volverá a entrar en Cuba por el mismo lugar, pues la diócesis de Holguín ha sido la elegida para abrir la peregrinación de la Cruz de los Jóvenes y el icono María Salus Populi Romani por el país.

Es la primera vez que los dos signos de las Jornadas Mundiales de la Juventud visitan el país comunista. Hasta ahora, en América solo han estado en Argentina –para la JMJ de Buenos Aires–, México, Estados Unidos –para la de Denver–, y Brasil, Uruguay y Paraguay –por donde peregrinaron hasta la JMJ de Río de Janeiro–. Desde el 20 de agosto, la Cruz y el icono recorren Centroamérica y el Caribe como preparación para la cita de Panamá. Partieron de la basílica de Guadalupe, en México, y en Cuba estarán un mes, hasta el 10 de noviembre.

Una de las personas que esperan con más ilusión la Cruz y el icono en Holguín es el padre Alexander Ceballo, asesor diocesano de Pastoral Juvenil. Él si ha tenido antes contacto con la cruz. En 2002, durante la JMJ de Toronto, pudo cargarla sobre sus hombros. «Marcó mi vida y mi historia, pues a mi regreso a la isla me decidí a entrar al seminario, y hoy soy sacerdote por la gracia de Dios», ha relatado a Holguín católico.

«Una oportunidad para discernir»

Por eso, el sacerdote espera que esta visita, además de propiciar un encuentro de cada joven con Cristo y su Madre y de revitalizar el apostolado juvenil, sea «una oportunidad para que muchos jóvenes inquietos, indecisos, con temores, puedan discernir la llamada de Dios, hacer una opción vocacional definida, y consagrar sus vidas» o construir un hogar cristiano mediante el matrimonio.

Los dos signos de las JMJ serán recibidos en el aeropuerto de Holguín por el nuncio apostólico, monseñor Georgio Lingua, y por el obispo diocesano, monseñor Emilio Aranguren Echeverría. Durante los cuatro días que permanecerá en esta diócesis, están previstos numerosas celebraciones, incluido un encuentro con el mundo del dolor, el jueves en la catedral.

El momento más simbólico, sin embargo, será la celebración en la Loma de la Cruz –símbolo del desembarco de 1492–, a primera hora de la mañana del viernes. La Cruz de los Jóvenes y el icono de la Virgen subirán por separado y, cuando se encuentren en la cima, tendrá lugar un acto mariano. El sábado ambos viajarán hacia la siguiente diócesis en recibirlos, la de Guantánamo.