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Son pocas las apariciones de la Virgen aprobadas por la Iglesia pero la de Fátima es una de ellas. Ocurrieron en 1917 y su mensaje, explica el cardenal portugués José Saraiva, sigue teniendo actualidad 100 años después.

"Es una llamada a la fe, una llamada a la conversión, a la paz y a la esperanza. Estas cuatro llamadas constituyen el núcleo del mensaje de Fátima, un mensaje que por desgracia el hombre de hoy ha olvidado.

El Papa va a Fátima para recordar a los hombres de nuestro tiempo esos cuatro llamados que nunca debemos olvidar: si queremos vivir en paz vivamos como hombres, vivamos como hermanos”.

El cardenal se ocupó del proceso de beatificación de Jacinta y Francisco; un proceso único puesto que hasta el momento ningún niño no mártir había sido beatificado.

"La primera condición para la beatificación es la de haber practicado las virtudes en grado heroico y se decía que los niños no tenían esa capacidad. Yo era contrario a esto porque no coincidía con la realidad. Jacinta y Francisco demostraron una heroicidad tal que ya querría yo encontrar en muchos adultos”.

La Virgen reveló a los tres jóvenes pastores tres secretos cuyo común denominador fue la llamada a la conversión. Profetizó guerras y persecuciones, una Iglesia herida a causa de los pecados de los hombres, pero también transmitió un mensaje de esperanza porque Dios no abandona al mundo a pesar de sus crímenes.

Este podría ser parte del mensaje que Francisco transmitirá al mundo desde Portugal, un mensaje que va muy en sintonía con sus últimas catequesis cuyo tema principal fue la esperanza.